A 32 años de la hazaña de Maradona !

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Nery Pumpido, José Luis Cuciuffo, José Luis Brown, Oscar Ruggeri, Julio Olarticoechea, Ricardo Giusti, Sergio Batista, Héctor Enrique, Jorge Burruchaga, Diego Maradona y Jorge Valdano pasaron a la historia grande del deporte argentino aquella tarde del 29 de junio de 1986.

Nos devolvió el orgullo en democracia, porque estaba claro que el partido entre Perú contra la Argentina en el 78 estuvo presionado entre la junta militar, Jorge Videla y Henry Kissinger. Ese mes de Julio del 86 organicé mis vacaciones en Suecia y dije para mí mismo de corazón tenía un pálpito, con Diego Maradona todo era posible. Desde mi tiempo en la cárcel ya era fanático, el Barba, Intendente de Quilmes, mi ex compañero de celda puede dar fe que éramos fanas del pibe de oro y los comentarios venian por las visitas. Bueno me concentré en el living y vi prácticamente todos los partidos del Mundial. La final la compartimos con unos amigos suecos: Mats, Lotta y mi ex mujer Moya.
Cuando se da el empate, Mats creía en la remontada alemana, pero con Maradona y Burruchaga se terminó el espanto. Salí gritando al jardín y los vecinos contras se la tuvieron que comer. Festejamos con cerveza y llamadas a la argentina. A mi amigo sueco gran jugador de futbol le llamaba la atención el contacto telefónico desde larga distancia, se había olvidado de los satélites, en una de esas Diego Maradona y la bebida lo embriagaron…

La prueba de Juan Gaspari

002Quiero hacer mención a la prueba de una carta que el aludido Juan Gasparini enviara a Eduardo Grutzky a Israel con fecha 28/2/83 desde Ginebra. En un párrafo le cuenta:

-“Osvaldo me dice que cree que estuvo detenido dos años de más a causa mía, dado que “había algo” en el Ministerio del Interior que impedía su liberación. Salió en libertad gracias al voto favorable de la Corte Suprema con la diferencia de un voto. “Es evidente que la marina, la ESMA me ha penalizado en este caso por mis actividades de denuncias perjudicándolo a Osvaldo…”
RialConservo una copia original de dicha carta y la página en primera plana de “Le Courrier Magazine” en frances donde escribe sobre la situación interna de las FFAA. Firma con nombre y apellido el 20 de septiembre de 1982, para festejar un día antes de mi cumpleaños el día de la primavera y aun cuando estaba detenido.”

En la entrevista que Jorge Rial le realizó para la radio La Red, relata lo siguiente:-Cuando estaba en el exilio en Suiza no podía testimoniar porque tenía un hermano preso que corría peligro y los exilados me acusaban de buchón, traidor…(miente!)

Juan Gasparini en otro reportaje en Newsweek

Newsweek“Si yo fuera el juez se lo preguntaría (creo que hace referencia a Lidia Papaleo). Dice que no estaban las condiciones. Es difícil fijarle una agenda a las víctimas, salir de prisión y estar obligado a testimoniar en tal fecha. Me pasó a mí. Yo no podía testimoniar hasta que liberaran a mi hermano. Había rumores de que yo era agente de la dictadura por no testimoniar como los demás. Hice lo que pude…

Osvaldo César Gasparini

2943 Días de Prisión

SWEDEN

Civilización y Barbarie: el encierro I

skanna0004La edición 2009 de Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos de Buenos Aires tuvo como eje temático el “encierro. El Festival de cine comenzo én el Centro cultural Borges con la exhibición de “Stories on Human Rights”, filme colectivo realizado para conmemorar el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, que se compone de cortometrajes dirigidos por notables del cine mundial, entre los que se incluye el argentino Pablo Trapero.
Por la periodista Cristina Civale y la participación de Osvaldo César Gasparini (Días de Prisión)

EL ENCIERRO
Los pabellones en Sierra Chica eran de ciento cincuenta metros de largo. Con sólo abrir las palmas de las manos, casi en forma de abanico, se ven los doce pabellones. Con un olor a preso, a cloro, desinfectante barato que se te hace carne en el cuerpo. En invierno, de terror, es insoportable en verano, donde llegás a sentarte en el “biorsi” debajo de la canilla con agua fresca varias veces al día para soportar el infierno. Pensé que de allí no saldría más. Para peor, no bien llegamos nos incomunicaron de a uno por celda para ablandarnos; puro encierro, en los “buzones”, los chanchos, como solíamos llamarlos a los calabozos de castigo del pabellón 12, que eran una especie de grandes tubos con una ventanilla por donde te “mirillaban”, te fichaban y te tiraban la comida, parecidos a los buzones de correo. El mismo lugar donde los“Doce Apóstoles” boletearon a más de uno; donde fue todo una carnicería.

El 12 nos alimentaría siniestramente la memoria. Cuando la guardia nos amenazaba, decía: “Mirá que te mando al 12”. Allí tomás conciencia de que tu peor enemigo es el aislamiento, el encierro, contra el que tenés que pelear cotidianamente. A oscuras, cagado de frío, en medio de un desierto de soledad infinita comencé a sentir que la mente iba a estallar. Entonces entrás a luchar con vos mismo para controlarte y no perder la razón.

Como hicimos para sobrevivir al encierro, en los pabellones de castigos donde estás prácticamente a oscuras? Caminas como un loco esos cinco pasos en diagonal, para tratar de controlar los pensamientos, el “cajeteo” y no angustiarte, desesperarte, y para no cagarte de frío, porque te tiraban agua por debajo de los portones. Yo trataba de planificar las cosas en las que iba a pensar para matar el tiempo y no deprimirme. Siempre te referías al pasado. Reveía mis partidas de ajedrez, el básquet, el futbol, pelota a paleta, y el ping pong. Trataba de reconstruir lecturas y peliculas. Repasaba los trámites que debía hacer para conseguir la libertad. Y me negaba a los sentimientos, a pensar en la familia, a todo lo que me pudiera sensibilizar, porque, si no, te haces añicos.

Lo que me daba aliento era mirar hasta el cansancio el organigrama que dibujaba en la pared no bien pisaba el chancho. Con cascaritas quemadas de pan hacías un cuadro al lado del otro, según la cantidad de días de castigo que te habían dado. El cuadrado lo dividías en cuatro triángulos. Cuando te sacaban el colchón y la frazada a la mañana, pintabas el primer triángulo. Cuando te traían el “rancho” al mediodía, el segundo. Con el mate cocido de la tarde, el tercero. Y con el recuento de la noche y la cena, el cuarto. Y así tenías la certeza de que el día había concluido, y sucesivamente hasta cumplir los días de castigo… Pero el guiso de la noche te lo “servían” en un plato de aluminio hirviendo, daban la vuelta al pabellón y ya debías entregarlo vacio el plata y no teníamos tiempo en un minuto porque nos quemábamos la boca, no podías era una inmundicia, terminamos comiendo un poco y el resto a la letrina, donde el verdugo guardia Cardoso gritaba al mismo tiempo: ¡Va el agua! y cuando apretaba el botón o “tiraba la cadena debíamos tirarnos de cabeza, acercar la boca al chorro de agua que era sumamente sucia y repugnante, por la mierda y el orín…La comunicación por medio de las paredes con el Morse-lo sabiamos de memoria-, y por las noches tirados debajo de los portones a los gritos con otros compañeros del ala de enfrente.

Fue el comienzo de los encierros, ya después nos castigaban por cualquier motivo y directo a los calabozos, debajo de la ducha con agua fria en invierno a las 12hs de la noche.Desnudos, son golpes sin dejar hematomas,le tenian miedo a las denuncias por los familiares. Con la salvedad que la mayoria sobrevivimos, “mientras que los genocidas estan condenados por delitos de lesa humanidad”.

Osvaldo César Gasparini

2943 Días de Prisión a disposición del PEN

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