A mediados de la década del 80, el periodista Juan Gasparini, que reside en Ginebra, consiguió una entrevista personal con Muamar al-Gadafi en Trípoli, Libia, por medio de la Internacional Socialista y un parlamentario suizo llamado Jean Ziegler. Por aquel entonces mi hermano me contaba un poco nervioso las vicisitudes de la entrevista. Que tuvo que sortear varios controles en un cuartel militar, esperar en varios regimientos, en salas compartimentadas sin tener suerte, hasta que al fin apareció Muammar al-Gaddafi con esa manta que lo caracterizaba. Discutieron de política, mi hermano en francés, aunque Gadafi comprendía la lengua tenía un traductor en árabe por una cuestión de nacionalismo. No habría de pasar mucho tiempo para que el escritor de “best seller”, sociólogo suizo y profesor universitario Jean Ziegler y mi hermano asistieran a la segunda entrevista. Esta vez fue filmada.
El periodista me contaba con admiración como su profesor universitario Jean Ziegler era un mujeriego empedernido, tenía aventuras amorosas, estaba juntado con varias mujeres de diferentes nacionalidades, hablando distintos idiomas: portugués, árabe y francés. Acostumbraba a correr y volar de un lado al otro del continente para dar sus conferencias y cumplir con sus citas debidamente anotadas en su agenda, como un astuto y excepcional político. Mi hermano Juan lo tenía como un ídolo porque en definitiva el no podía seducir al género con semejante nivel…
Yo recuerdo con exactitud cómo me mostraba el video, se exaltaba con las imágenes, mil veces y una vez más como si hubiera estado con un ilustre… Pasaron unos años y todo cambió, esa simpatía comenzó a menguar por el atentado que Libia comete con dos agentes en Lockerbie, Escocia en 1988, que causo 270 muertos de los cuales 189 eran americanos. Solo un libanés fue condenado a cadena perpetua en Escocia, Abdel baset al Megrhi, pero acaba de ser excarcelado debido a que padecia de un cáncer en la fase terminal y sólo le quedan unos pocos meses de vida, pero ya cumplió dos años de larga existencia…y fallecio luego de la caida de Libia. Yo pienso que debería haber seguir cumpliendo la condena, por la magnitud del atentado en pleno vuelo y que sirviera de ejemplo. Las presiones y los acuerdos económicos valen más…
Y también amenazas y otros atentados con apoyos diversos a terroristas contra países occidentales. Ronald Reagan responde con misiles, donde acierta en puntos estratégicos e incluso se salva la vida el propio Gadafi de pura suerte. Mi hermano Juan Gasparini tenía un miedo aterrador, no me quería acompañar ni a la vuelta de la esquina, ni a la parada de ómnibus y ni al aeropuerto en Ginebra por supuesto. La historia dice y demuestra que Gadafi durante todos estos años no había cambiado su política en forma drástica, no aprendió la lección para bien de la humanidad. Las revoluciones de los países árabes lo tinian acorralado. El TIRANO bombardea a su pueblo, asesina a la oposición, masacra las movilizaciones, como el terrorista que nunca dejó de ser. El fingió reconciliarse con la Europa occidental para lograr que terminaran las sanciones de las Naciones Unidas. Volvió a las fuentes el dictador que se ha mantenido en el poder durante 42 años, sostenido por las fuerzas armadas que supo construir durante décadas. Pero estaba cerca de sucumbir, era cuestión de tiempo si los europeos y las potencias lo aíslaban y apoyaran a los rebeldes revolucionarios. Aunque quedaran flotando las dudas, una vez tomado el poder, hacia que dirección tomara la política: democrácia con libertad o aun más conservador o si en cambio el conflicto se prolonga a una guerra civil. Hasta ahora desde la muerte de su lider, los medios periodisticos internacionales no mencionan a Libia como amenaza en las portadas de los periodicos. Acuerdos internacionales, de ayuda luego de una corta y feroz guerra civil, tiende la situación a mejorar pacificamente. Quizas sea así. El tiempo lo dira…
A mi querido hermanito ya no le quedaran ganas de entrevistar al “líder”. Las fotos del dictador que colgaban en su habitáculo de las Naciones Unidas desaparecieron, no es ningún prestigio. No creo que hable en su contra ni a favor con sus errores aprendió a moderarse, desde aquellos años 80 cuando el ex fiscal Romero Victorica lo perseguía con la extradición, y la Interpol al acecho…
A continuación, el libro como primicia:
http://contacto-latino.com/redzin/317121/las-dos-caras-de-juan-por-osvaldo-cesar-gasparini/
Sweden 2012
Osvaldo César Gasparini
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