Elecciones en Perú: entre ignorantes e ignorados

Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.

Dicen que es muy fácil ser generales después de la batalla pero considero extremadamente necesario hacer un mea culpa y reconocer errores que se cometieron en el Perú para que no se vuelvan a repetir tanto en este país como en otro con estructuras sociales similares.

Los peruanos pecamos de triunfalistas. Estábamos siendo considerados uno de los países con la mayor tasa de crecimiento económico en el mundo (5.8% últimos 10 años, y 7.2% últimos 5). Fuimos de los pocos países que durante el 2008 y 2009 todavía mostrábamos tasas de crecimiento positivas cuando el mundo entero se destruía con la crisis financiera originada en los Estados Unidos. El país era una fiesta: la bolsa de valores local era de las que más rendía en el mundo en los últimos años (ciertamente apoyada por el incremento en el precio de minerales también), el precio de los inmuebles venía creciendo a tasas de 20% o 25% por año en algunos sectores económicos, los salarios de los escasos profesionales capacitados crecían significativamente, se vendían diez mil autos nuevos cada mes en un país con una pobre infraestructura vial, y un larguísimo etcétera en la lista. Pero lamentablemente nos olvidamos de un pequeño detalle: para que el crecimiento económico sea sostenido es primordial que llegue a todos por igual. Si bien es cierto que en los últimos 10 años la pobreza se redujo de 55% a casi 30%, todavía se tiene una informalidad laboral altísima en la que dos tercios de la masa laboral no recibe distribución de utilidades, seguro de desempleo, las dos gratificaciones anuales de ley, y mucho menos algún aporte para su jubilación. Es muy claro que los beneficios del crecimiento económico fueron muy desiguales dependiendo de cada estrato socioeconómico.

Fue un error de todos el no darnos cuenta que había una masa de ignorados que debieron ser atendidos más eficaz y eficientemente. Es fácil culpar al gobierno de turno de todos los problemas que vive un país, sin embargo esta vez la culpa es de la sociedad en general. Primero, el gobierno y su ineficiencia en enfocar sus recursos en los más necesitados, aún cuando hace muchos años se viene repitiendo que tan grave como las altas tasas de pobreza es la inclusión social de aquellos sin oportunidades. Segundo, el sector privado por no darse cuenta (y no estoy seguro si ya recapacitaron o no) que para que cualquier negocio sea sostenible en el tiempo, debe necesariamente ser socialmente responsable. Y, tercero, una gran parte de la población por no despertar y ver que hay muchas personas que no tuvieron la suerte de tener las mismas oportunidades en salud, educación y servicios básicos, y que sin embargo deben ser incluidas y no excluidas del sistema.

Lo que se puede venir en los próximos cinco años será motivo de una próxima columna, sin embargo así como el Perú fue un ejemplo mundial en materia de estabilidad macroeconómica y reducción de la pobreza, es cierto que también es ejemplo de cómo no se debe atender a los ignorados (tristemente llamados por algunos ignorantes, ignorantes). Mucho cuidado que cualquier similitud con algunos (o con casi todos) países latinoamericanos NO es pura coincidencia.

 

Comments

  • Francisco García Clavijo says:

    Lo que conozco acerca de la realidad del hermano pueblo del Perú, proviene principalmente de las noticias internacionales. Recientemente una gran amiga regresó de Lima, y sus comentarios sobre lo que pudo ver, fueron muy favorables sobre el crecimiento y por ende el mejoramiento económico peruano, el nivel y calidad de vida y seguridad que pudo apreciar. Al preguntarle en cuanto a su apreciación y comparación con la realidad venezolana, su respuesta fue lacónica y por demás , triste: nos quedamos atrás, involucionamos, al llegar al aeropuerto de Maiquetía, provoca sentarse a llorar.
    Es muy cierto que el crecimiento macroeconómico, si no se siente a nivel de la microeconomía, y como tal a nivel de la pobalción en general, no es bien percibido por el ciudadano común. Eso sucedió en Venezuela durante la segunda gestión de Carlos Andrés Pérez. El enfoque macroeconómico del gobierno tenía un rumbo certero, pero no hubo ni la comprensión ni la suficiente paciencia para esperar por los frutos y los resultados. El hombre de la calle no experimentaba esa expectativa. Luego se soltaron los demonios, y he aqui la monstruosa realidad que hoy, cual pesadilla, tenemos en Venezuela. Ojalá la Providencia llene de sensatez
    a nuestros hermanos peruanos.

  • Enrique Revilla says:

    Estimados muy de cauerdo con varios de los puntos tocados en los diferentes comentarios, este Pais para seguir progresando necesita varios cambios importantes y uno de los principales es incluir a todos los peruanos, es imposible que este pais siga mejorando sino mejoramos y llevamos educación de calidad a todos los rincones del pais para mejorar el nivel cultural de todos y asi darles una oportunidad mayor a todos y asi darles tambien las herramientas para analizar las propuestas que se les ofrecen y no que se opongan a posibles inversiones porque un aprovechado les dice no hay que oponernos porque quieren acabar con tal o cual cosa y lamentablemente el pueblo los sigue como rebaño debido a su poca capacidad de analisis, es necesario que el gobierno deje de lado la actitud prepotente de aca se hace lo que yo digo para abrir y vias de comunicación buscando asi poder llegar y llevar la presencia del estado a todos los rincones de este pais, si nuestras empresas no toman una conciencia social y medioambientalmente responsables pagando lo justo a los productores y buscando la sustentabilidad de las empresas en el tiempo asegurando la materia prima, muy importante hoy que ya tenemos un importante ingreso de empresas extranjeras que solo se dedican a la extracción y exportación de materia prima buscar mecanismos que promuevan el ingreso de empresas o motive a las empresas extractoras la creacion de empresas manufacturas, muy importante invertir en investigación y desarollo y en la formación de técnicos.
    Pero si no dejamos esa pose falsa de preocupación por el país y finalmente solo vemos nuestro propio beneficio o no dejamos una actitud racista a todo nivel donde el balnco es visto como “el mejor” y cualquiera de otro color de piel como mano de obra, y el indigena odia al blanco por que es la imagen del abuso y la opresión y nos dejamos de frases racistas como cholo de m.. o negro de m.. y si uno es de trigueño pero de la costa siempre hay alguien inferior como serrano dem.. y no formamos una verdadera sociedad inclusiva a todos los niveles, de raza, credo, orientación sexual este pais seguira como esta dividido con ciertas mejoras economicas pero que no logran incluir a todos y mientras no logremos esto lamentablemente seguiremos viviendo en las tierras prometidas de Perusalen o seguiremos siendo los mendigos sentados en el banco de oro y no lograremos salir de tener mas de un 30% de pobreza, ojala lo logremos por vías democraticas y por un cambio de actitud de nuestra sociedad y no tengamos que tener en el gobierno posiciones radicales de uno o de otro lado que lo mas probable sea nos lleven a un retrocezo economico o a un retrocezo social

  • Jorge Arboleda says:

    Ana María, aunque no he vuelto a Perú en los últimos cuatro años, me parece que estás poniendo el dedo en la llaga. El desarrollo no es sólo cuestión de cifras de PBI o volúmenes de exportación, y menos aún vivir en una ciudad llena de nuevos hoteles y tiendas modernas. Es vivir en una sociedad donde la desigualdad económica –-que es un mal incurable de todas las sociedades, no nos engañemos– no resulte insultante como en el Perú. El modelo económico de exportación de materias primas es inevitable creo, y desde sus inicios la inserción del Perú en la economía internacional sigue ese modelo con todas sus limitaciones. Pero no importa qué modelo se siga, lo que importa es lo que los gobernantes y los peruanos hacemos con nuestros ingresos. No creo que Perú sea el peor de los países en cuanto a redistribución de la riqueza, pero sí debe ser el que peor trata a sus propios indígenas. Sin carreteras, hospitales, buenas escuelas ni servicios mínimos como electricidad y agua potable, Perú obliga a sus habitantes de la sierra y de las provincias en general, a migrar a las ciudades y a Lima en particular. No les queda otra. Y sin esos servicios mínimos del Estado, imposible esperar un verdadero florecimiento económico que no esté centrado en Lima. Esas carencias son el capital político de Humala. Y hasta que eso no cambie, la política en el Perú seguirá siendo tan inestable como hasta ahora.

  • Jorge Del Carpio says:

    Hola Pablo, gracias por tu comentario. Estoy completamente de acuerdo contigo. Latinoamérica se ha venido beneficiando de la coyuntura de precios de minerales y commodities, sin embargo creo que esta coyuntura puede durar mucho más por el despegue de países asiáticos que aparentemente tiene para muchos años más. El problema acá es que algunos países los aprovechan más que otros (Perú por ejemplo en cierta medida), y otros países no lo aprovechan nada (Venezuela en el otro extremo).

  • Pablo Barboza says:

    -Estoy de acuerdo con los comentarios de Ana María, pero sibien es cierto que nunca habíamos vivido esta bonanza económica, por la subida del precio de los minerales y de nuestros productos exportables. Es cierto, que con este período de estabilidad se han atraído muchos inversores extranjeros. No es posible que en tan poco tiempo pueda reducir la pobreza con tanta informalidad y poca educación.No nos hemos preocupado en formar a nuestros técnicos, tenemos una industría que le falta invertir en I + D +i, tenemos la materia prima, pero no le damos valor añadido, por experiencia en el sector de la alimentación, me di cuenta que las empresas, solo invertían en la extracción pero no en crear nuevos productos. La clave está en crear nuestras Marcas, desarrollar prodcutos reinvertir utilidades en la empresa para ir creciendo y monatr una infraestructura comercial. Debemos de ser conscientes que estamos en un mundo GLOBALIZADO, el mercado interno está en crecimiento pero nuestras empresas deben de saber que estamos compitiendo con otros mercados.
    En Perú, hay mucha gente con iniciativa pero sin capital. Los Bancos y Cajas deben de apoyar a las empresas pequeños para que vayan creciendo y las oficinas estatales de comercio exterior apoyando a las empresa peruanas , pero no solo con stands y promción de ferias puntuales sino con la promoción de nuestros productos, ó el estudio de mercados que pueden ser interesantes para nuestros productos.
    Ahora debemos seguir por esta senda de crecimiento, sea el gobierno que sea, no dejar pasar está oportunidad ÚNICA que tenemos los Latinoaméricanos.

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