El Presidente Obama y el candidato Obama necesitan ponerse de acuerdo

Presidente Barack Obama, Gobernador Luis Fortuño y el Diputado Pedro Pierluisi (Foto: White House, fotografiados por Pete Souza)

El ataque de los mensajes presidenciales y electorales bipolares ha empezado. Esto se está poniendo interesante.

Por un lado tenemos al Presidente Obama, tres años después y sin haber cumplido con las promesas electorales de reforma migratoria, y más bien mostrando una tendencia anti-inmigrante con el aumento en las deportaciones en un setenta por ciento, en comparación con el Gobierno de George W. Bush.

Por otro lado, el candidato Obama, cortejando a las comunidades latinas con visitas y discursos en los que no faltan unas cuantas palabras en español.

El Presidente Barack Obama estuvo en El Paso hace unas semanas hablando de la reforma en las leyes de inmigración y acusó a los Republicanos en el Congreso de obstaculizarlo. Esa misma semana, utilizó un mensaje a favor de pasar el DREAM Act en la página del candidato Obama, 2012. El DREAM Act ya va para su undécimo año de esperanzas fallidas en propuestas de ley que aparecen y desaparecen sin ser aprobadas. La maniobra fue denunciada abiertamente por una variedad de organizaciones.

Hace poco el candidato Obama me empezó a enviar invitaciones para donar a su campaña. Le he escrito repetidas veces acerca de la resolución a los asuntos de inmigración, pero al parecer esta no es una conversación sino solamente un pedido de contribuciones.

El congresista Lamar Smith (R-TX) presentó ayer, 14 de junio, una propuesta de ley para hacer que el e-verify, el sistema computarizado que verifica la elegibilidad para trabajar en los Estados Unidos, sea mandatorio para todos los empleadores.

Mientras eso sucedía, el candidato Barack Obama estaba en la isla de Puerto Rico, guiñándole el ojo a los puertorriqueños que viven en los Estados Unidos y que constituyen una porción interesante de los 50 millones de latinos en la nación.

Los puertorriqueños que viven en la isla son ciudadanos americanos pero no pueden votar; sus paisanos sí lo pueden hacer. Y el equipo de Obama 2012 considera que los casi 5 millones de puertorriqueños que viven en el país son lo suficientemente importantes como para ser el primer presidente estadounidense que visita la isla desde John F. Kennedy. De especial importancia para la reelección son los casi un millón de puertorriqueños en Florida y que se dice podrían contrarrestar la influencia Republicana sobre los cubanos.

Durante su visita de solo cinco horas, el presidente expresó su apoyo al referéndum para convertir a Puerto Rico en un Estado. Mientras tanto, el candidato Obama recaudó casi un millón de dólares en donaciones durante una actividad organizada por el Partido Demócrata de Puerto Rico en el hotel Caribe Hilton.

Mientras el presidente y el candidato Obama finalizaban su corta visita, en tierra firme el Senado de Texas aprobaba una ley que permitiría que la policía verifique el estatus migratorio de cualquier persona que detenga por cualquier motivo. Una más de las muchas leyes que se han promulgado ya en Arizona, Indiana, Alabama y Georgia; y que están convirtiendo a muchos de esos Estados en zonas anti-inmigrantes y especialmente anti-latinas, sin importar su estatus migratorio.

Líderes latinos reclaman que el Presidente Obama podría dar una orden ejecutiva para detener las deportaciones, aprobar el DREAM Act y contener la marejada de leyes estatales que estrangulan a las comunidades inmigrantes, costándole millones a los Estados y forzando migración masiva a ciudades que se presenten más tolerantes de la diversidad. Mientras tanto, el candidato Obama se contenta con mantener a los Republicanos en el Congreso a gusto, invitar comitivas de cantantes y otras celebridades a la Casa Blanca para “conversar” del tema de inmigración, dar discursos cargados de emotividad y seguidos de inacción, y otorgar reconocimiento a unos pocos que están haciendo un excelente trabajo a través del programa “Champions of Change”.

De acuerdo a resultados a boca de urna, 67 por ciento del electorado latino votó por Obama en el 2008. Su aprobación en este momento ha disminuido al 49 por ciento, según un sondeo de opinión de ImpreMedia y Latino Decisions (hace un año estuvo en 57 por ciento y hace unos meses en el 41 por ciento). La pregunta es si el Presidente Obama le dará una manito al candidato Obama o si seguirá el mismo camino, cortejándonos por un lado y castigándonos por el otro, menguando en los próximos meses su popularidad con los electores que con tanta expectativa y entusiasmo lo ayudaron a llegar hasta la Casa Blanca.