La número cien te la dedico a ti

El artículo y tributo a Facundo Cabral con motivo de su asesinato el sábado en Guatemala fue mi columna número noventa y nueve para La Columna en Contacto Latino. Hoy, lunes 11 de julio del 2011, me toca escribir mi columna número cien. Y se me ocurrió que en lugar de escribir acerca de alguien o algo, debería detenerme y agradecerles a todos ustedes, los miles de lectores que me han acompañado en estos meses.

Cuando el escritor se sienta frente al papel en blanco, enfrenta sus miedos y sus demonios. ¿Tendré inspiración? ¿Tendré algo que decir? ¿Podré transmitir mi mensaje? ¿Cuál es mi mensaje? ¿Será una buena columna o será insulsa? ¿Tendrá impacto? ¿Hará una diferencia que escriba esto? ¿Alguien lo leerá? Tantas cosas que nos vamos diciendo que van trabando con basura mental las puertas del intelecto y la imaginación.

En la vida diaria, todos sentimos ese terror a no valer, a no ser algo para alguien, a pasar por aquí sin que nadie nos extrañe el día que nos toque irnos.

A veces dejamos que el pavor nos detenga, que nos congele, que nos paralice.

A veces, en otras ocasiones que tildo de épicas, le ganamos a la aprensión, la ponemos en su sitio, le decimos un buen “quédate callada, carajo, que estoy escribiendo” y damos rienda suelta a lo mejor de nosotros.

Porque eso es ser escritor, simplemente acallar los temores y subirle el volumen a lo mejor de nosotros. Dejar que la inocencia, la candidez, la gansada, la sexualidad  y la majadería puedan perder su mordaza y digan lo que tengan que decir. Se siente delicioso dejarlo salir, ¿no es cierto?

Mientras escuchaba las palabras de Facundo Cabral en los videos que pusimos en La Columna del sábado, la 99, pensé: Qué pérdida para el mundo pero qué maravilla que sus pensamientos queden con nosotros. Escucharlo de nuevo me despertó tantos recuerdos de las épocas universitarias, de los corazones idealistas, de las buenas intenciones de nuestros espíritus jóvenes…  De cuando las barreras y los límites no existían y el mundo era nuestro… Fui chiquilla cuando él cantaba, sus pensamientos impactaron a muchos en mi generación… Pero me pregunté: ¿cuántos serán los que todavía se levantan en la mañana y creen en sus sueños? ¿Cuantos habrán abandonado sus promesas, censurándolas, tachándolas de juveniles e irresponsables?

“Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas “no puedo” ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes”, decía Facundo en sus palabras ya inmortales.

Por eso es que hoy mi columna número cien está dedicada a ustedes, los que me han dado la alegría de leer lo que escribo, y así ayudarme a liberar lo que está adentro. A ustedes, que me han alentado a nunca decir “no puedo”, y que han afanado esa ilusión mía de ser escritora.

Y es por eso que me atrevo a pedirles que nuestro regalo a Facundo Cabral sea el acordarnos de sus palabras y llevar su mensaje positivo a donde quiera que vamos. Él ha fallecido pero sus pensamientos viven.

Gracias por el apoyo y ojala que algún día les agradezca por La Columna número mil.