Después del debate presidencial peruano del 29 de mayo

No soy una persona de entrar mucho en los detalles de la política, ya que en los detalles considero que están los juegos y trucos de esta clase social. Es por eso que siempre prefiero ver los bailes políticos a través de Internet usando Twitter o alguna herramienta parecida para poder quitar el componente distorsionador de lo que se dice y tener mejores posibilidades de discernir realmente qué está ocurriendo.

Sin embargo, esta vez consideré que era importante evaluar, incluso, este elemento distorsionador en el debate para poder anticipar lo que se nos viene. La noche del pasado domingo ha sido una noche intensa para mí, ya que no tuve más opción que dejarme llevar por la ansiedad colectiva y necesitar capturar cada detalle del evento que tal vez determinaría el futuro de una nación entera, incluso la sudamericana.

Después de pensar toda la noche e incluso tener una suerte de sueños pesadillezcos he llegado a una conclusión. Personalmente, no creo haber escuchado nada nuevo. Las acusaciones que primaron en la noche, así como las propuestas, son ya tema antiguo. En mi opinión, el pueblo quería saber quién tendría más madera de líder, quién sería más confiable, y quién respetaría o cumpliría lo prometido en campaña de mejor manera. Una suerte de medición del carisma…

Ha sido muy interesante ver cómo nuestros candidatos han evolucionado en estos últimos tiempos. Debo reconocer que el Sr. Humala, que al inicio de sus aproximaciones electorales propagaba un discurso radical, intolerante y hasta hablaba de fusilamientos y su cariño por Velasco Alvarado, así como por Chávez, ha mutado hacia una personalidad aparentemente más asequible y serena, sin dejar de lado la criollada que probablemente le da mejor llegada al pueblo que su contrincante.

Keiko por otro lado, demostró un poder de retórica, de inspiración que no pensé ver en la hija de un presidente corrupto como su padre. Al parecer los dos años en la Universidad de Columbia (aunque interrumpidos por la renuncia por fax de Alberto) le han dado mucho… así que en parte lo consideraré una inversión de la parte de los contribuyentes para protegernos del eje dictador-comunista, ya que hasta ahora no han aclarado la procedencia de los fondos de esa “beca presidencial”. Hasta me dan ganas de darle la oportunidad de reivindicar su apellido, teniendo en cuenta (claro), el costo que representaría para nuestra institucionalidad y ágil economía no hacerlo así.

Está claro que hemos terminado en una segunda vuelta con opciones muy poco deseables debido a una derecha dividida, ya que generalmente el interés económico divide. Está en nosotros poder discernir, sin juzgar, y determinar dentro de nuestra experiencia quién creemos que es el mal menor. ¿Tal vez vendría a bien elevar la edad de voto a 21 años? ¿Tal vez 25?

 

 

Comments

  • Cecilia Lainez-Lozada says:

    Este articulito, peca de poco informado. El tan manoseado tema de los estudios de los hijos de Alberto Fujimori, supuestamente financiados con dineros del Estado ,es un caso cuya investigacion por desbalance patrimonial , tomo algo mas de 10 años, y tuvo que ser archivado en el 2010 ,por falta de pruebas. Asi lo determino el Poder Judicial, al no poder extender mas este juicio ,como era el deseo de los enemigos de Fujimori. Siendo asi, ni “beca presidencial”, ni inversion de los contribuyentes. No hay que ser tan petulante, sobre todo, cuando se anda tan mal informado.

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