Tecnologia y Moral: Una Reflexion por Memorial Day

drone avion-robot

En ‘On Photography’, uno de los primeros y mas famosos libros de Susan Sontag, ella describe el impacto que sufrió, entonces una niña judía de 12 años entrando casualmente a una librería en Santa Monica, a la vista de unas fotos de Bergen-Belsen y Dachau, el primer testimonio gráfico del holocausto. Era el mes de julio del año 1945. Mas tarde, al final de su vida, en medio de una batalla con el cáncer que terminaría perdiendo, regresa al tema del rol de la fotografía como testimonio gráfico en la cultura contemporánea en ‘Regarding the Pain of Others’: ¿Sirven las fotos, los videos y documentales de guerra, para despertar nuestra conciencia ante la atrocidad y el horror? ¿O, por el contrario, mediante su constante presencia y repetición, termina desensibilizándonos, volviéndonos indiferentes y cínicos? Sontag penosamente concluye que es mas lo ultimo que lo primero (Tomas de Zengotita en su libro ‘Mediated: How the Media Shapes your World and the Way you Live in it’ actualiza las reflexiones de Sontag para la era de la Internet y Facebook.)

¿Sería posible establecer un paralelo entre lo anterior y el desarrollo tecnológico aplicado al ejercicio de la violencia en general y particularmente a la forma como se libran las guerras actualmente?
Hoy día se celebra aquí en EE UU ‘Memorial Day’, el día en que se rinde homenaje a los caídos por la patria. Dado el uso sistemático de aviones-robot (‘drones’) por parte de la administración Obama en Afganistán, Yemen y Somalia y dado que un grupo importante de veteranos de Irak y Afganistán hicieron hace unos días renuncia publica de sus medallas al valor, como parte de las manifestaciones contra la reunión de los jefes de NATO en Chicago, me parece que intentar una respuesta a esa pregunta es pertinente y oportuno.

Desde la invención de la pólvora y los mosquetes hasta el desarrollo de las bombas atómicas, la aplicación de la tecnología en las guerras a tenido un doble efecto: primero, la multiplicación en grado inimaginable del poder humano de destrucción material y, segundo, el drástico aumento de la distancia física que es posible interponer entre el agresor y la víctima. El aumento en el poder de destrucción conlleva un incremento en la responsabilidad moral de aquellos que lo ejercitan. La distancia y despersonalización hecha posible por el uso intensivo de tecnologías de guerra nos ahorra la visión del sufrimiento causado: Ojos que no ven, corazón que no siente. Todas las grandes potencias están de acuerdo ahora en que las guerras del futuro van a ser guerras de ‘contra-insurgencia’, no tanto guerras entre países. Va a ser más difícil, por lo tanto, apelar al patriotismo para justifícalas y para encubrir su verdadera naturaleza: Ejercicios de violencia para la perpetuación de poder y privilegio. Es verdad de Perogrullo que la oposición domestica a las guerras de ultramar se nutren en este país no tanto de un veredicto moral de rechazo a nuestra política exterior sino sobre todo del luto por los familiares y amigos caídos en accion. Los aviones-robot son controlados por ‘joysticks’ desde oficinas con aire acondicionado en Nevada y ordenados de disparar basados en ‘inteligencia de campo’ muchas veces errada. Pero mientras una provisión ininterrumpida de estos nuevos artefactos puedan rápidamente remplazar a los derribados y haya cero bajas de pilotos que lamentar, no hay problema. El escandalo cotidiano del clínicamente llamado ‘daño colateral’ en los bombardeos es inexorablemente trivializado y perdido en el flujo ininterrumpido de noticias. Los laboratorios de investigación y desarrollo tecnológico están ensayando artefactos robot como remplazo a la presencia humana en las fuerzas de infantería: Batallas sin soldados apoyadas por una aviación robot. Perfecto!

En la película de los ’70 ‘C’eravamo Tanto Amati’ uno de los personajes declara que un hombre se hace finalmente hombre cuando gana la batalla con su conciencia. La aplicación sistemática de las ultimas tecnologías de guerra les permite a los responsables ahorrarse las vistas macabras, los llantos de las mujeres y los niños, el paseo en medio de ruinas humeantes, les facilita ganar la batalla contra ‘el otro’, contra el supuesto enemigo y también la batalla interna con sus propias conciencias, que en otras circunstancias les estaría gritando que lo que hacen está completa y radicalmente errado.

Desde estas líneas quiero hoy día rendir mi homenaje a esos veteranos, hombres y mujeres, que hace unos días en Chicago devolvieron sus medallas. Ellos han vivido el horror de cerca y tal vez por eso perdieron la batalla con sus conciencias.

Pero con su gesto de rechazo a guerras absurdas se han ganado mi admiración.

 

Comments

  • Julio Llosa says:

    Mi intención fue simplemente tratar de poner de cabeza la fiesta de Memorial Day.

    Los feriados en este país son un pretexto para tener un día extra de ‘weekend’ o salir a comprar. La fecha de ayer, si uno la piensa en profundidad, debió ser motivo de una reflexión colectiva -extremadamente incomoda, por supuesto- de adonde está yendo este país, que tan capaces somos de acción basada en convicción moral, como tratamos a los que regresan del frente (casi el 40% desfigurados, amputados o medio locos), que responsabilidad somos capaces de asumir no solo frente a los veteranos sino a la destrucción de sociedades enteras en nombre de una supuesta democracia, en que medida podemos confrontar a nuestros gobernantes a parar guerras dizque en contra de las drogas o el terrorismo pero en el fondo guerras de rapiña y lucro. La gente simplemente cambia de tema: Vivimos en una cultura de ‘collective denial’ y sacarse las anteojeras y ver las cosas tal cual son requiere valor.

    La completa incapacidad de autoexamen y renovación espiritual es el sino de los imperios en proceso de colapso. Gracias por tu comentario.

  • juangordillo says:

    Felicitaciones Julio espero que sigan apareciendo más artículos como este.

    En la epoca del Internet casi no me queda espacio si no para aceptar: “mediante su constante presencia y repetición, termina desensibilizándonos, volviéndonos indiferentes y cínicos” Alguna vez leí que el Internet nos está radicalizando por el simple hecho de que la ‘mayoria de izquierda’ solo sintoniza programas de izquierda y igual con los ‘amigos de la derecha’, cosa que radicaliza nuestras posiciones.

    Asi como nuestro razonamiento critico esta coloreado en mayor o menor medida por nuestros prejuicios por eso creo que el bombardeo grafico incrementa ‘nuestra intuición’ de la realidad: cuando refuerza nuestra percepción de la lucha entre el bien contra el mal, nosotros contra los otros. Por supuesto nadie tiene duda de que parte está: del lado del bien, con nosotros y en la intimidad de nuestra intuición.

    Intuición es cuando ignoramos todas las reglas del razonamiento critico para continuar con nuestra creencias heredadas de nuestros padres o propaganda.

    juan carlos

  • jerry says:

    Muy buen comentario. Lo mismo pienso Yo… El Avanze de la ciencia no va al mismo ritmo que el avanze evolutivo general del ser humano. He alli el mal uso que algunas mentes inescrupulosas utilizan los conocimientos en busqueda de un provecho propio y no a la gran mayoria.
    gracias “happy Memorial day”.

  • jerry says:

    Muy buen comentario. Lo mismo pienso Yo… El Avanze de la ciencia no va al mismo ritmo que el avanze evolutivo general del ser humano. He alli el mal uso que algunas mentes inescrupulosas utilizan los conocimientos en busqueda de un provecho propio y no a la gran mayoria.
    gracias “happy Memorial day”

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