CORO DE SILENCIO

CORO DE SILENCIO

Coro de Silencio es el primer libro denunciando los abusos fisicos y mentales causados por la iglesia Catolica y la Cia al crear Operacion Pedro Pan, durante los años entre 1960, y 1962 le mintieron a nuestros padres que ibamos a ser llevados a escuelas Catolicas, en vez nos llevaron a casas de crianza, orfelinatos, y peor aun reformatorios, para niños con problemas mentales.
A mi la arquidiocesis de Miami y su Cardinal Favalora me ofrecio una gran cantidad de dinero por mi silencio. Coro de Silencio es solo una de 14,048 historias. corodesilencio@gmail.com

 

Comments

  • Roberto Rodriguez Diaz says:

    Mas triste es hablar por 14,048 vidas, cuando no conoce el sufrimiento de ellas, y comentar sobre un libro sin haberlo leido.
    Coro de Silencio son mis memorias, y hablo por los que conozco que mantienen silencio para no abrir de nuevo las heridas de años en orfanatos, reformatorios, o casas de crianza, usted tal ves no fue uno de los que nos llevaban al downtown de Miami los sabados, y nos dejaban sin supervicion alguna con solo el dinero para almorzar y el cine.
    Al downtown llegaban pedofilos que sabian de esta guagua, y que podian abusar sin problemas de los niños,
    El Msgr. Walsh no es el santo que pintan, fue un hombre sarcastico, y abusador amparado por el Cardinal de Miami, y por las amenazas de enviarnos a Cuba si hablabamos.
    Operacion Pedro Pan pudo ser una buena obra, si nos hubieran llevados a escuelas catolicas, como le prometieron a nuestros padres, en ves de orfanatos sin ser huerfanos, reformatorios, sin tener problemas mental, o casas de crianza sin saber quienes eran, solo porque eran donantes de la iglesia catolica, podian tener a un niño cubano.
    Mis padrinos, el hermano de mi padre jamas le dieron mi custodia le explicaron que yo pasaba por un proceso, y hasta que no terminara no me podian entregar, razon que me habian enviado a un reformatorio donde fui drogado 4 veces diarias para borrar por lo que habia pasado.
    En este reformatorio ya existian 5 niños cubanos que ya habian tratado de suicidarse, drogas diariamente, y en un lugar donde nunca fue para llevar a un niño de Cuba, cuando el unico trauma que teniamos era abandonar la Patria.
    Señor primero lea el libro que lo puede conseguir por Amazon, y despues opine, me alegra saber que su experiencia es una de las tantas que fueron buenas, hay muchos que no disfrutamos de esa misma suerte.

  • Sandra Wilkins says:

    Testimonio de Carlos, un Pedro Pan:
    Qué triste vida la de este señor Roberto que tuvo que esperar más de 50 años para tener la experiencia más linda de su vida! Me gustaría saber qué hizo este señor durante los 45 años que transcurrieron entre la reunificación con su madre y hermana en 1966 y su viaje a Cuba en 2011. También fui Pedro Pan. Llegué a los 12 años de edad en 1962. Dejé a mi padre (juicio pendiente) y tres tíos (30 años de prisión) maternos encarcelados por el régimen castrista. Un año más tarde mi padre fue fusilado en La Cabaña. Lo perdimos todo. El gobierno comunista nos robó todo lo que parientes por parte de mi padre, catalanes emigrados, acumularon durante 75 años de trabajar como bestias. Nunca más volví a ver a mi madre. Ella murió de tristeza tres años después. Hoy día le agradezco de todo corazón que me sacara de la pocilga en que los Castros han convertido a la Perla de las Antillas por medio de la Operación Pedro Pan. Mi hermana mayor permaneció en Cuba. Falleció el año pasado. Tampoco volví a verla. Estuve en 5 de los campamentos del Buró de Bienestar Católico de Miami donde nos albergamos los pedropanes. Porque no tuve a ninguna persona mayor que quisiera responsabilizarse de mí me vi obligado a permanecer en esos albergues hasta que cumplí 18 años de edad y me alisté en el ejército. Jamás nadie abusó de mí ni tampoco vi a ninguna persona mayor abusar de un niño durante todos los años que estuve bajo el cuidado y manutención de la iglesia católica. Que conste que no soy religioso ni tampoco un gran partidario de la iglesia para defenderla, aunque sin lugar a dudas le estoy muy agradecido por la ayuda que me prestó. Salí de ejército después de dos años de servicio militar. Estuve en Vietnam un año. Le vi la cara a la muerte en varias ocasiones. Sobreviví cuando algunos de mis compañeros perecieron. De regreso a los Estados Unidos estudié bachillerato por medio del programa del gobierno que sufraga los gastos de estudios de los veteranos. De ahí en adelante estudié maestrías (3) con becas ganadas por distinguirme en los estudios. Saqué un PH. D. en economía internacional, fui catedrático en distintas universidades norteamericanas y asesor de varias organizaciones internaciones en Nueva York y Washington. Me jubilé el año pasado a la edad de 63 años. A pesar de muchos contratiempos, mi vida ha tenido muchos momentos lindos, entre ellos el día que contraje matrimonio con mi esposa de 30 años, el día que nacieron mis hijos, el día que nacieron mis nietos… No he regresado a Cuba ni tengo intenciones de regresar mientras que los sicarios comunistas que destruyeron a mi familia estén en el poder. Soy ciudadano estadounidense y después de echar raíces aquí me he adaptado e integrado a la cultura norteamericana. Mi esposa es ciudadana francesa y mis hijos y nietos son norteamericanos. Que conste que mi historia no es muy diferente a la de muchos pedropanes que se han destacado profesional y personalmente en la tierra que les acogió. Con toda sinceridad no sé de qué coro de silencio habla el autor. Debido a la larga estancia en los albergues católicos, conozco a muchísimos pedropanes que pasaron las de Caín, momentos más duros que los míos, pero ninguno jamás me ha dicho que sufrió abusos de manos de personas mayores en el programa ni que lo hayan drogado. Después de muchos años de dedicarle tiempo al tema de Pedro Pan he llegado a la conclusión que hubieron padres que no debieron enviar a sus hijos porque esos niños no sabían cómo valerse por sí mismos ni tampoco defenderse ante las vicisitudes planteadas por la vida. Ante tales adversidades algunos se rajaron por completo, como solemos decir los cubanos y hasta llegaron a traumatizarse de tal modo que perdieron noción de la realidad. Mis mejores deseos para el autor del libro. Quizás las páginas al final del libro que dejó en blanco pueda llenarlas con pensamientos gratos y felices.
    Fuente: joanantoniguerrero.wordpress.com/2013/05/15/acuse-de-recibo-un-testimonio-doloroso-de-la-operacion-pedro-pan/

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